El pasado 15 de marzo, el Procicat levantó el confinamiento comarcal para las burbujas de convivencia

Blanca López

El desconfinamiento comarcal deja atrás dos meses de restricciones que han vaciado los alojamientos turísticos. Esta nueva fase de movilidad supone un respiro de alivio para el turismo, que ya puede recuperar parte de la actividad económica, y también para los ciudadanos, a los que se les abre un abanico de posibles destinos de los que disfrutar en territorio catalán; eso sí, con su burbuja de convivencia. 

La variedad de alojamientos turísticos es solo un argumento más para disfrutar de un fin de semana en el Garraf y el Baix Penedès, y descubrir las tradiciones de un territorio abierto al mar mediterráneo, que dibuja un litoral tortuoso. Según un estudio que mide la reputación de cada comarca, la experiencia turística en el Garraf obtuvo en 2019 una valoración de 8,37 sobre 10, superando la media de 8,24 en la Región de Barcelona. A pesar del debacle causado por la pandemia, las empresas que gestionan el alojamiento de temporada han visto incrementada la demanda desde que el Govern dio paso a la nueva fase de la desescalada. De esta manera, esperan que, tomando las precauciones necesarias para garantizar la seguridad de los turistas, el próximo verano sea una primera victoria para un sector que se ha visto especialmente afectado por el Covid-19.

Entre lo urbanita y la naturaleza, Vilanova i la Geltrú se constituye como una opción favorable para el turismo en familia en época de coronavirus, pues el municipio está certificado como Destino de Turismo Familiar por la Agencia Catalana de Turismo. Conocida como ‘la Habana chica’, la capital del Garraf combina el encanto del paseo marítimo con construcciones de estilo colonial, que conviven armónicamente con las casas de pescadores, y la Rambla, eje social y comercial. También su vecino, Sitges, es una excelente opción para una escapada. Sinónimo de cultura y diversidad, ciudad del cine y cuna del modernismo, las calles adoquinadas de su casco antiguo han visto pasear a numerosos artistas. Algo totalmente distinto se encuentra en Canyelles, un pueblo entrañable y pintoresco rodeado de espacios naturales protegidos. Un entorno forestal que separa las playas de las viñas del Penedès, la gran comarca vinícola, que esconde otros núcleos de gran atractivo turístico. También galardonados por el sello de especialización de Turismo Familiar, destacamos el acogedor municipio de Calafell, punto de bienvenida a la Costa Daurada, y la capital de la comarca litoral, El Vendrell, villa con un importante patrimonio histórico.

En definitiva, el Garraf y el Baix Penedès ofrecen una amplia y variada oferta de destinos idóneos para retirarse después de unos meses de ahogo y limitaciones.

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